Hacen la "vista gorda" en el Puerto de Rawson ?




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Esa es la hipòtesis que plantea la Revista Puerto en uno de sus artìculos, a partir del conflicto que se generò con el reclamo del SOMU -Sndicato Marinos Unidos- a la empresa CONARPESA que ahora ha pasado a conciliaciòn obligatoria. El artìculo periodistico que suscribe el colega Nelson Saldivia indica que el mencionado conflicto "hizo resurgir un tema urticante y sobre el que muchos prefieren mantener oculto de la luz pública, y tiene que ver con la falta de rigurosidad en los controles de descargas en los tres muelles que tiene el puerto pesquero de la capital de Chubut". Pese a la gravedad del tema que pone en tela de juicio la fiscaizaciòn en la estaciòn marítima no se han producido aclaraciones oficiales sobre el particular.
En Rawson hay tres sectores definidos de desembarque y atraque de la flota, por un lado, está el muelle John Murray Tomas, es el “viejo muelle” donde actualmente amarran los barcos de madera de la flota amarilla y las embarcaciones menores de 9,90 metros de eslora, la considerada flota artesanal. Otro es el muelle nuevo, donde operan los barcos más grandes con mayor capacidad de bodega; y el tercero, es el exclusivo sector que tiene para sí la empresa Conarpesa, al cual vía terrestre solo se puede acceder por la ruta que lleva a Playa Magagna, ya que se encuentra en la otra margen del Río Chubut.
El titular del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos de Rawson, Ricardo Soto, explicó que además de la irregular liquidación de los aguinaldos, la pesquera de Fernando Álvarez Castellano continúa con la práctica de traer a puerto cajones con 25 kilos de langostino y declarar solamente 15, lo cual afecta la remuneración del personal de a bordo en cuanto al concepto de producción por el sistema “a la parte”. Además, de estar fraguándose un instrumento público como lo es una declaración jurada de los partes de pesca, y se incurre en evasión fiscal, pero reconoció que esto ha sucedido y sucede en la actualidad producto de la ineficiente tarea de control que se realiza en los muelles, lo cual se desconoce si se trata solo de una “torpeza” oficial o es una acción deliberada de quienes tienen a su cargo la función de fiscalizar.
El conflicto del SOMU con Conarpesa entró en conciliación obligatoria, la cual fue acatada, y esta semana la actividad recuperaría normalidad, mientras en la cartera laboral negocian los puntos de divergencia.
No obstante, no debería quedar soslayado el grave problema de la declaración de menor descarga que la real que se estaría realizando en esos muelles. Esto no sería posible si el Estado estuviera presente, pero la recurrencia de los hechos no hace más que acumular sospechas y dudas sobre qué o “cuánto” es lo que da vía libre a estas prácticas.
El líder del gremio de la marinería explicó, días atrás, que el motivo por el cual los barcos de Conarpesa no salían a pescar era que la tripulación se negó a ser cómplice de esa modalidad, exigían que se pagara en función de la carga real que desembarcaban los buques pesqueros, y como represalia la empresa decidió dejarlos amarrados en muelle, y se proveía de materia prima a través de los barcos independientes a los cuales se los obligaba a declarar 15 kilos de langostino por cajón, cuando en verdad, pesaban alrededor del 25, según dijo. Esos armadores casi no tienen opción porque necesitan trabajar y Conarpesa controla el mercado de banquina, lo cual negarse a esa modalidad es sinónimo de quedarse sin comprador ni mercado.
Con todo, las declaraciones de Soto fueron contundentes en relación a la flagrante ausencia de control y fiscalización por parte de la Secretaría de Pesca de Chubut, y llamativamente, nadie de esa dependencia gubernamental salió a desmentirlo, porque lo que se pretende es que el tema se diluya y pase al olvido.

